Sigue la pista: Proyecto Uno

A finales de los ochenta algo se gestaba en la música latina de Nueva York… Un joven dominicano que tocaba en un grupo de merengue tuvo una intuición y la llevó a cabo: mezclar el house music con merengue. Pero su idea tenía otros ingredientes que lo hicieron único. Eran tiempos de salsa erótica y los merengueros no se quedaban atrás… eran tiempos de Cuarto de hotel y Lluvia, de Tú me quemas pero también de síntesis de frecuencia modulada en el pop, expansión de los cambios en cuanto a producción musical en el Hip Hop, de Tecnotronic y Black Box, de C+C y Snap! y que pronto darían pie a una revolución sonora que perdura hasta hoy.

Años antes de la explosión del “Underground” en Puerto Rico en 1994 de Playero, The Noise y Dj Negro (posteriormente comercializado como “Reggaeton” en los 2000), y en simultáneo con las fusiones de Dance Hall, reggae en Panamá el rap en español ya venía sentando precedentes en el Caribe. Sus lazos aún en encontraban arraigados al rap originario por la estrecha relación de la comunidad latina de Nueva York con la cultura afroamericana y su perfil combativo básicamente separados por calles de distancia, cuyas resonancias llegaban de Manhattan a Harlem, a Bronx, Brooklyn o Queens pero también a San Juan, Panamá, Caracas y Santo Domingo.

Uno de estos precedentes fue una fusión particularmente brillante, por su inspiración más enfocada en lo autóctono, su frescura y su vitalidad, su paso tuvo el esplendor de un cometa en una generación: nos referimos a la fugaz luna de miel del hip hop con el merengue.

“Tiburón” (1993), explosión apoteósica del merengue-hiphop

No era un invento, 10 años antes, el maestro Wilfrido Vargas ya se había adelantado a los acontecimientos pero, como veremos más adelante, recogió varias tendencias y las fusionó en un sonido novedoso.

“El Jardinero” (1980)

El flow, evidentemente y como sucedió hasta con la publicidad, emulaba la canónica primera canción de rap lanzanda comercialmente

“Rapper’s Delight” (1981)

La sensibilidad

A finales de los ochenta, la salsa erótica y el merengue romántico hacían pulso por el Caribe.

Salsa erótica: Tú me quemas” (1986) – Eddie Santiago
Merengue romántico: “Cuarto de hotel 303” (1987) – Bonny Cepeda

Por cierto, otro cuarto de hotel sigue enlazando y actualizando la temática romántica todavía en 1995 en un Proyecto Uno ya establecido.

Pero no nos adelantemos…

También en la onda “romántica” en Venezuela se inventaba el Tecnomerengue casi netamente producido con instrumentos electrónicos

Tecnomerengue: “Nuestro amor será” (1989)

Instrumentos electrónicos y romanticismo (proveniente de la balada pop) ya eran parte de la ecuación, pero hay un gran abismo entre el merengue de Wilfrido y Proyecto uno… este último no solo recogió todas las tendencias que venían trabajándose hasta el momento en la música bailable afrocaribeña sino que añadió un factor totalmente diferente, un ingrediente crucial, y es la mezcla con un tercer género totalmente ajeno al ámbito latino (excepto por la amplia comunidad gay latina que iba a las discotecas de Chicago y Nueva York), y que, sin saberlo, sentaría los cimientos de producción y sonido de este nuevo merengue: el house music. 

“Move your body” (1986)

Un joven dominicano llamado Nelson Zapata tocaba en grupos de versiones de merengue cuando no estaba en uno de sus diferentes trabajos. Con la chispa encendida y la creatividad a mil por hora se propuso montar su primer conjunto propio junto a Ricky Echevarría, el otro miembro fundador, su “Proyecto Uno”. Aunque tocaba merengue su cabeza no paraba de mezclar la música que le representaba con canciones eurodance que lo estaban petando por todas partes, temas que comenzaban a hacer comercial el género house.

Black Box – Ride On time, Italia 1989

El Proyecto

Casualmente su amigo de la infancia Pavel de Jesús trabajaba en un estudio de grabación como asistente nada menos que de Frankie Knuckles, el padre del House music que sería tan importante para Proyecto Uno. Pavel le dijo que antes que nada tenía que conseguir un sample de tambora. Como estaban de moda los 12” de remix, Nelson encontró el sample perfecto.

“Toma y toma” – Ramon Orlando, versión Remix

Pavel generó la secuencia con cajas de ritmos y ordenador mientras Nelson componía con su pista de tambora

Una vez secuenciado, con las mismas técnicas de producción del house, decidieron que sería acorde hacer un remix de “Everybody” de Black Box, esta idea encapsulaba el concepto original y planteaba estéticamente lo que sería el nuevo Merengue. Así nació el Merengue house (Merenhouse)

“Everybody Everybody” – Black Box (1990)
“Todo el mundo” Proyecto Uno (1990)

A partir de allí comenzaron a soltarse y comenzaron a samplear más cosas, se lanzaron con una pista completamente electrónica con un chico latino rapero de Washington llamado “Magic Juan”. Y nació Brinca.

Contenía un sample del riff inicial de “Colegiala” versión de Alex Bueno en 1985 de la cumbia peruana de 1977 del mismo nombre.

“Colegiala” – Alex Bueno 1985
Versión original “Colegiala” de Los Ilusionistas 1977

Y otro sample de Black Box – Strike it up

Y así continuaron…

“Interesada”

“Interesada” (1992)

Versión de…

“Dirty Cash (Money Talks)” – The Adventures of Stevie V. UK, 1990

“Nu Nu”

“Nu nu” (1993)

Versión de…

“Nu Nu” – Lidell Towsell (1992)

Pero fue con El Tiburón que cruzarían las fronteras del continente americano y llegaron, por ejemplo, a Europa. Su flow, su letra, pero sobre todo la sólida concreción del concepto original la convertiría en el verdadero inicio de tantos éxitos más.

Ya la mecha se había encendido y surgieron nuevos grupos (ahora míticos) y hasta exponentes del “Underground” como Vico C se atrevieron a producir este merengue-hiphop y merengue house. A continuación dos proyectos producidos por el mencionado rapero de origen puertoriqueño.

“Everybody dancing now” – Lisa M (1991)
“Menéalo” – Fransheska (1991)

Pero había algo más en el Tiburón, en esta canción se habían conectado no solo con el house sino con sus propias raíces: la música Disco. Con este sample:

“Got to be real” – Cheryl Lynn (1978)

Los discos de disco, valga la redundancia, fueron el germen y la gasolina del House. Para 1990 grupos como Black Box también conectaban su sonido al linaje original para explotar las pistas de baile

Con un sample de Loleatta Holloway de 1979

“Love Sensation” (1979) versión A Capella sampleada hasta la saciedad en temas de house y otros géneros de música electrónica

Todo nos lleva a  uno de los orígenes míticos del house, una noche fatídica, el 12 de julio 1979, la “Disco Demolition Night”, en la que la más pura ranciedad racista del rockerío decidió erradicar el Disco de la faz de la tierra. Miles de asistentes ahogados en sus propios prejuicios y dirigidos por un lunático aprovecharon un partido de béisbol para quemar discos en el estadio.

Hoy no vale la pena ni recordar a sus protagonistas, por el contrario, celebramos a todos los que rescataron la música y la llevaron al siguiente nivel.

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